Desigualdad en tiempos de coronavirus

Que Chile sea un país desigual, no es una afirmación que nos sorprenda, sin embargo, en estos tiempos de crisis sanitaria se evidencia de manera profunda y escandalosa dicha desigualdad. Las brechas entre grupos sociales y entre las regiones del país, hoy tienen su mayor acento. Existen localidades como el archipiélago Juan Fernández que no cuenta con un ventilador mecánico, recurso clave para tratar el coronavirus en los pacientes más críticos, del mismo modo, el acceso al examen para detectar la presencia del virus tiene un costo y aún no está presente en todas las regiones de nuestro país, lo que demuestra la precariedad de los laboratorios públicos. La región de los Ríos cuenta con un hospital de alta complejidad, ubicado en la ciudad de Valdivia y tiene capacidad para atender un 1% de la población de riesgo.

Es fácil criticar la falta de responsabilidad social en condiciones de estabilidad laboral. Con un estado subsidiario y un gobierno con falta de una mirada basada en el bienestar social. Trabajadoras/es desprotegidos que deben negociar individualmente su aislamiento con los empleadores, las nulas alternativas para trabajadoras/es informales y con contrato a honorarios, la falta de un plan de contingencia. Falta de medidas económicas y sociales para cubrir necesidades básicas y medidas sanitarias reactivas tardías, que exponen a gran parte de la población al contagio del covid-19. En Chile existen 500 mil hogares que viven en condición de hacinamiento, un millón de empleos de cuenta propia, más de un 35% de familias que han experimentado violencia intrafamiliar. Sabemos que, para las mujeres y las niñas, habitar en la propia casa puede significar un riesgo y que en contexto de catástrofe la violencia se puede agudizar. Ya en tiempos cotidianos y normales las mujeres no contamos con garantías de vivir una vida libre de violencia. Con estadísticas a la fecha de 12 femicidios, es urgente incorporar la perspectiva de género.

Mejorar estos problemas es imperativo moral, pero también sanitario. Si los ciudadanos/as no pueden quedarse en sus hogares, el virus seguirá propagándose. El bono covid-19 recientemente aprobado y que corresponde a $50.000 es claramente insuficiente … ¿cuántos días de alimento se pueden financiar con esa cantidad de dinero? Estaremos meses con una limitada libertad de movimiento y el bono no alcanza ni para dos semanas de alimentación.

Es momento de ser más integral en las políticas públicas para enfrentar la grave crisis que se está gestando. Si no se toman las medidas adecuadas comprenderemos con elevado sufrimiento el significado de “lo barato cuesta caro”. Si deseamos evitar muertes, debemos poner la vida por encima de las ganancias financieras.

Lorenna Saldías Yáñez. Presidenta Regional del Partido Radical Los Ríos.