SER DONANTE ALTRUISTA ES UNA VUELTA DE MANO A LA SOCIEDAD

Conmovedor testimonio de donantes y receptores que recuerdan su primera experiencia y la motivación que les impulsa a seguir compartiendo sus hemocomponentes a pesar del riesgo del COVID-19 Valdivia, “La pandemia no es ser excusa para cortar el ciclo de la donación de sangre y sus derivados, tampoco el temor a la aguja o el miedo al contagio si se toman las medidas individuales de autocuidado más aún en un momento en que la infusión de plasma sanguíneo de pacientes recuperados puede hacer la diferencia entre la vida o la muerte de un contagiado por Coronavirus.”

Estas son algunas de reflexiones que comparten tres personas -dos de ellos donantes y uno receptor – que aún sin conocerse entre sí comparten experiencias comunes en torno al Banco de Sangre de Hospital Base Valdivia. El acercamiento al mundo de la donación de sangre comienza para Patricio Cares Lagos en sus años de estudiante universitario, “siempre había tenido la inquietud de saber cómo era este procedimiento.

Toda la información que tenía la había visto por televisión y películas, era un tema que no manejábamos en familia y cuando lo hablábamos había más dudas que respuestas.” Su primera donación la realizó gracias a una colecta que se hizo en su universidad, “apenas duró unos quince minutos -tal vez menos-, no es doloroso y la verdad es que no sentí nada, no hay que temer a las agujas. Me motiva seguir ayudando a las personas, hay mucha gente que necesita constantemente de sangre y hemocomponentes en el Hospital Base Valdivia, además que he venido tantas veces que ya conozco a tecnólogos y técnicos paramédicos por lo que se genera un ambiente agradable que me estimula a regresar.”

Tan grande es la motivación y espíritu altruista de este ingeniero de treinta y tres años que a la fecha enseña con orgullo su carnet donde registra diez donaciones de sangre y quince de plaquetas y agrega que en el período de pandemia “hago un llamado a las personas a que no tengan miedo de venir al Banco de Sangre, no tengan miedo de donar sangre porque es un procedimiento seguro que no reviste peligro ni riesgo de lesiones y que a propósito del COVID-19 se han tomado todas las medidas para que las donaciones sean lo más tranquilas posibles.”

El caso de Arturo Rademacher López, estudiante de Psicología de veintiún años, partió siendo cabro chico “quería donar pero no cumplía con el requisito de la mayoría de edad pero después de un par de años y de un almuerzo me puse a pensar sobre las cosas que tenía pendientes y me acordé que no había donado sangre todavía, entonces fui al hospital y me encontré con la sorpresa que ese día hubo un accidente cerca de la provincia y, claro, en situaciones como esas es súper importante porque básicamente es la vida de alguien.”

Luego se interesó por conocer más qué son las plaquetas y cómo es el proceso de extracción y en eso se dio cuenta que no existían riesgos tras comprobar que los kits que conectan a la persona con los equipos son desechables, evitando que la sangre esté en contacto con los componentes de la máquina en sí y con residuos de sangre de otras personas. Desde el punto de vista del donante, Arturo es enfático en destacar el valor de la donación para la vida de los niños con leucemia que son los que más requieren de plaquetas “es muy poco el tiempo que nos toma sobre todo para personas que compartimos información en redes sociales sobre la contingencia.

Es importante ayudar e informar a las personas alrededor, más aún si queremos aportar a la sociedad en su conjunto porque la formación que a uno le dan en el colegio no es suficiente por ejemplo para saber qué le puede pasar a alguien que tiene muy pocas plaquetas.” SOBREVIVIR GRACIAS AL PLASMA El tercer testimonio es diametralmente opuesto, y es que Segio Gost Reyes -un residente de la ciudad satélite de Maipú- nunca había pasado por la experiencia de la donación, sólo se había informado por televisión de la vivencia relatada por un médico que atribuía su mejoría a la infusión con plasma de pacientes recuperados de Coronavirus.

Este comerciante de sesenta y cuatro años viajó la tercera semana de mayo a Paillaco sintiendo un par de días más tarde mucho malestar, fiebre y tos por lo que decidió de inmediato tomarse el test para COVID-19 obteniendo a las pocas horas el temido diagnóstico positivo, ahí su voz se quiebra “alcancé a estar un día en el Eleam de Valdivia pero debieron trasladarme al Hospital Base Valdivia porque mi estado de salud empeoró fue entonces cuando el médico me dice que me iban a realizar la terapia con plasma, sentí que me volvía el alma al cuerpo, era algo impactante para mí porque una persona me dio parte de su vida que es su plasma y por lo mismo yo quiero devolver la mano.”

“Al segundo día –continúa su relato- comencé sentir algo distinto, a revivir, mi cuerpo, mi aire…al tercer y cuarto día ya se me había quitado la tos. Ha sido espectacular ese tratamiento que me han hecho, muy bueno,” recuerda con gran emoción y agrega “después de mi cuarentena debo realizarme unos exámenes y luego esperar un mes para ver si estoy apto para donar mi plasma y ahí espero estar presente para devolver la mano como buen chileno agradecido porque en un momento sentí la muerte y estar vivo aquí no tiene precio.” El agendamiento de hora para donación en el Banco de Sangre se puede hacer a través de la aplicación “Dono Sangre” o mediante contacto telefónico al 63 2 26 3769 de lunes a domingo de 8:30 a 16:00 horas, existiendo la facilidad de hacer colectas en terreno a través del bloodtruck para lo cual se llama a la comunidad a organizarse para optimizar el circuito del móvil colector.