Tribunal Ambiental de Valdivia celebró su aniversario con Charla Magistral del Dr. Alejandro Huergo

En la ceremonia, el Presidente del Tribunal destacó que la mayoría de los recurrentes corresponde a la comunidad.

El Tribunal Ambiental de Valdivia, con jurisdicción desde Ñuble a Magallanes, conmemoró este jueves su sexto aniversario desde el inicio de su función jurisdiccional, en diciembre de 2013.

Durante la ceremonia realizada en la casa Luis Oyarzún de la Universidad Austral de Chile, el Presidente del Tribunal, Ministro Sr. Iván Hunter Ampuero, destacó los logros alcanzados y la consolidación del órgano de justicia ambiental en la macro zona sur del país.

Según detalló el Presidente del Tribunal, lo anterior se demuestra con las cifras del ejercicio jurisdiccional en lo que va del 2019. Durante este año, han ingresado 17 causas más que durante todo el 2018. 

El Ministro Sr. Hunter destacó además que al analizar las reclamaciones y demandas presentadas durante el 2019 ante el Tribunal Ambiental de Valdivia, 30 fueron iniciadas como recurrentes por la comunidad (personas naturales o jurídicas); dos por empresas y nueve por organismos públicos. El año anterior, diez causas fueron iniciadas por la comunidad; once por empresas y cinco por organismos públicos.
«Estas cifras claramente nos permiten poner de manifiesto la confianza que la comunidad y los diferentes usuarios depositan en el Tercer Tribunal Ambiental, como una instancia autónoma, imparcial e independiente de solución de controversias» señaló el Ministro Sr. Hunter.

Charla Magistral
El principal hito del sexto aniversario del Tribunal Ambiental de Valdivia fue la Charla Magistral dictada por el destacado académico español, Doctor en Derecho Alejandro Huergo Lora.

En la exposición, titulada «Las sanciones administrativas como instrumento para conseguir el cumplimiento de las normas», el Doctor Huergo abordó las sanciones dentro del contexto de las distintas vías con las que los entes públicos intentan hacer cumplir las normas. 
Según el Doctor Huergo, las sanciones no deben estudiarse de forma aislada, como un fin en sí mismas, pues ello conduce a contradicciones y desajustes dentro de la acción administrativa. 
El académico español destacó que el foco debe estar en el objetivo de una regulación eficiente, que consiga el máximo de cumplimiento con el mínimo de intervención. «Ello exige colocar a las sanciones en su contexto y utilizar también medidas de incentivación positiva, que fomenten el cumplimiento voluntario, que ha de ser el objetivo final» señaló.